Por nada

Fátima Uríbarri

Hay una escena de Un día en la vida de Ivan Denisovich especialmente impactante. Cuenta Solzhenitsyn que cuando los presos bajaban de los vagones de ganado en la gélida Siberia, los guardias les preguntaban uno a uno nombre y años de condena. Los hombres exhaustos, hambrientos, destrozados tras semanas de hambre y frío en los vagones respondían cabizbajos. Los guardianes chequeaban en sus libretas y la fila avanzaba triste.

Lo sentimos. El artículo completo sólo está disponible para suscriptores

 

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.