De la (des) Unión Europea en África a un multilateralismo comprometido

Arsène Brice Bado, SJ – Kinhou William Oreste Agblonon

Las relaciones entre la Unión Europea (UE) y África son antiguas. Se remontan a la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE) en marzo de 1957 por el Tratado de Roma, que preveía medidas especiales de ayuda a los Territorios de Ultramar, incluidos muchos países africanos, que aún estaban bajo la colonización de los países europeos hasta 1960. Pocos años después, los Convenios de Yaoundé de 1963 y 1969 formalizaron la cooperación económica entre los países africanos y la CEE. Entre febrero de 1975 y junio de 2000, los Convenios de Lomé definieron el marco para la cooperación económica, comercial y técnica entre los países de la CEE (que se convirtió en la UE en 1993) y el grupo África – Caribe – Pacífico (ACP). Se trata de una cooperación privilegiada con exenciones arancelarias para determinados productos de los países ACP destinados a los mercados de los países europeos. Desde el Acuerdo de Cotonú de junio de 2000, que sustituyó a los Convenios de Lomé, África y la UE se han embarcado en una nueva relación marcada por el fin de los privilegios aduaneros para dar cabida al libre comercio. Además de las relaciones comerciales, la UE se está implicando cada vez más en ámbitos políticos y de seguridad.

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